La muerte de la mariposa

Atardeceres precoces.

viernes, 3 de julio de 2020

Del cajón de la mesita de noche -la vida







La vida... la tuve dos veces en dos seres que perdí,
dos seres que no podían pronunciar palabra,
pero que con su silencio me demostraron todo.
¡Bendita vida la que nacía de ellos en el mutismo! 

La vida es un pasito corto y pesado, parece que nos
llega como un regalo sagrado, un regalo salido
de la nada, pero no es un regalo gratuito es una
transacción peligrosa.
Es como quien se encuentra una cantidad de dinero
en un maletín y no sabe si devolverlo  o quedarse
con él al ser tan misteriosa su procedencia. 

Cuántas veces he deseado devolver el maletín
y no embarcarme en la duda, pero he sido cobarde
lo admito, no he tenido el valor para encontrar el camino
hacia el dueño y devolverle lo que casualmente me
otorgó por error, por el contrario he ido sacando
cantidades mínimas de dinero y las he desperdiciado
frugalmente. Resulta que no soy tan avara como
debería es como si sospechara de esta eventualidad.

Del cajón de la mesita de noche (Vejez)




Todos los dias la veo, resulta que vive en el cuarto de al lado y no lo negaré
es molesta, ruidosa, gorda y altanera y lo digo así, sin más, sin hipocresía
no pretendo hablar bien de la vejez porque le deseó la muerte,
porque no deseo encontrarme con ella.

Me desagradan sus pataletas, berrinches y su olor de orines y caca.
La vejez es escandalosa, miserable, ruin, egoísta y desafortunada. 

Es feliz mintiendo, llorando y llamando la atención.
Cuando se está tan
cerca a la vejez como lo estoy yo es difícil no contaminarse con ella.
Así que ¡ojo¡ si la vejez rondar junto a tí HUYE. Es contagiosa. 

Que la maldita se quede en los ancianatos, donde debe estar
y tú sálvate de ella mientras puedas, vete de cualquier lugar donde
intente aparecerse con su vulgaridad. MALDECILA, nunca la aceptes
como algo inevitable, de ser necesario llega primero al panteón. Antes
de que te alcancé y te vacíe el alma. SÁLAVATE por fuera, SÁLVATE por dentro,
sálvate de la vieja vejez.  

sábado, 9 de mayo de 2020

No quiero estar






La noche es la amante de los suicidas con su vestido negro y su collar de perlas los encanta, solitaria en una esquina cual prostituta, se fuma un cigarrillo, cruza sus piernas descarada y sensualmente expande su humo por el recinto de baile. El show principal ha sido acaparado por la monstruosa y vieja Soledad, pero a la noche no le importa, ella es consciente de sus encantos y nunca nadie podrá ocupar su lugar. La noche es bella, exótica, atrayente es simplemente ella. Sus ojos luminosos tienen un efecto narcótico para las almas de los incautos vivos.  

Noche hoy soy tu víctima favorita. 

Mi destino fue tejido por la vieja fortunata. En el octavo círculo, con su cola Cancerbero designo mi lugar así que seré un árbol con sangre entre sus ramas que se lamenta por toda la eternidad. Mis raíces están ancladas al infierno, si fuí miserable en vida ¿Qué excusas hay para no serlo en la muerte?.  

miércoles, 15 de enero de 2020

A Juan lo ví






Y... ¿si un día despierto y me doy cuenta que no me gusta el blues?. Creo que desperté y me doy cuenta que esto me dolería más que perder a Juan. El blues...ese día había fumado mucho, pero a pesar del humo, logro recordar cada sensación, cada nota que recorrió mi cuerpo. Fue como un primer beso en la boca, fue dulce, fue amargo, fue gris, fue azul, fueron latidos intensos en el corazón. Mis ojos explotaban, el gozo, el brillo, el calor de aquel candor. Era mi momento, yo sola,  yo bailando y me pregunto si deseo traicionar este momento con otro, ¿otro?.


A Juan lo conocí en un día de mierda, en un día muerto, un día en el que no respiraba, estaba inerte, era un día donde el dolor era un barquito triste de mierda que navegaba, navegaba y navegaba para luego hundirse solo. Era un dolor navegante, que hedía, hedía a mierda. 

Recuerdo que estaba lloviendo, esta lluvia tenia nostalgia y se atrevía a ver tranquilamente el naufragio de mi barquito, pero en un instante sin más lo vi. -Juan, hasta ese instante no sabia tu nombre, me pareciste  tan alto, tan simple, tan parecido a mi, tan gastado, que verte y amarte fue narcisismo porque me reconocí en ti. Quise que me tomaras por siempre. En ese momento empece a verlo en un salto dado por el tiempo y besaba mis senos, besaba mi caderas, besaba mi espalada, besaba mis piernas, me besaba el culo, me cogía duro con su verga y me daba, me daba y me daba todo lo que le pedía, por detrás, por delante, por arriba, por abajo, por el alma, por la boca, por mi mente. por donde no me dolía, por ahí, ay! ¡ay! ¡ay! ¡ahí!.  Lo vi y quise que introdujera su lengua en mis ideas, quise más que eso, lo queria a él tan carnal, tan visceral, tan sucio, limpio y puro queria un Don Juan de mi época. 

jueves, 2 de enero de 2020

Papelitos por ahí








Nadie sabe tu dolor, nadie entiende la nobleza de tu corazón, una mujer solitaria con el alma a flor de piel. El dolor de un hombre te marchito, el cuidar a una hija te marchito, el cuerpo, la piel, el corazón, pero el alma aún sonríe. Encuentro papelitos por ahí donde desnudas el alma, donde hablas de la soledad, del silencio de los días, del paso del tiempo, hablas en silencio y es curioso porque andamos viviendo la soledad en la misma casa. La soledad que nos acecha, la soledad que nos sonríe y se burla de nosotras a carcajadas. Es la soledad de la madre, es la soledad de la hija, es la soledad sola caminando en una casa pequeñita como de muñecas, pero camina largos pasillos por los corazones que se encierran en tres cuartos. Quisiera despegar esa soledad de nuestras vidas, pero no he podido ni siquiera con la mía ¿Será que nos da miedo decirle adiós a la soledad temiendo quedar más solas sin ella?.